Archive for May, 2010

Un estudio halla que los hombres que aumentan de peso después de la prostatectomía casi duplican sus probabilidades de reincidencias

Por Steven Reinberg
Reportero de Healthday

MARTES, 20 de abril (HealthDay News/DrTango) — Dos estudios recientes señalan que los hombres que reciben tratamiento para el cáncer de próstata que fuman o aumentan de peso incrementan las probabilidades de reincidencia de este cáncer y de morir a causa la enfermedad.

Los hallazgos fueron presentados el martes en la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Investigación Oncológica (AACR) el domingo en Washington, D.C.

En el primer informe, un equipo dirigido por el Dr. Jing Ma, profesor asociado de medicina del Hospital Brigham y de mujeres de Boston, halló que la obesidad y el tabaquismo podrían no ser factores de riesgo para desarrollar cáncer de próstata, aunque sí incrementan las probabilidades de que un hombre que padezca la enfermedad muera por su causa.

Tener exceso de peso y fumar “predisponen a los hombres a un riesgo significativamente elevado de mortalidad por cáncer y por todas las causas”, aseguró Ma durante una conferencia de prensa en la mañana del martes.

“En comparación con los no fumadores de peso normal, los obesos tenían el mayor riesgo de mortalidad por cáncer de próstata”, dijo.

Para el estudio, el equipo de Ma recolectó información sobre 2,700 personas que participaron en el Estudio de salud de los médicos (Physicians Health Study). Durante el seguimiento de más de 27 años, murieron 882 de los hombres, 11 por ciento de ellos por cáncer.

Los investigadores encontraron que tanto el aumento de peso como el tabaquismo incrementaron sustancialmente el riesgo de morir de cáncer. De hecho, por cada incremento de cinco puntos en el índice de masa corporal (IMC), el riesgo de morir por cáncer de próstata aumentó en 52 por ciento. El IMC es una proporción entre el peso y la estatura. El umbral de exceso de peso es de un IMC de 25, mientras que el de obesidad está establecido en 30.

Además, el estudio halló que los hombres que fumaron aumentaron su riesgo de muerte por cáncer de próstata en 55 por ciento, frente a los hombres que nunca fumaron.

“Estos datos resaltan la necesidad de implementar estrategias efectivas de prevención para el control del peso y para reducir el uso del tabaco tanto en hombres saludables como en pacientes de cáncer de próstata”, señaló Ma.

En otro informe, un equipo dirigido por Corinne E. Joshu, asociada posdoctoral del departamento de epidemiología de la Facultad de salud pública Bloomberg de la Johns Hopkins, halló que los hombres que aumentaron de peso luego de que se extirpara su próstata tenían casi el doble de probabilidades de reincidencia del cáncer, así como los hombres que mantuvieron su peso.

“El aumento de peso podría incrementar el riesgo de reincidencia de cáncer de próstata luego de la prostatectomía”, aseguró Joshu durante la conferencia de prensa de la AACR. “La obesidad, especialmente entre hombres inactivos también podría contribuir al riesgo de recurrencia de cáncer de próstata”, dijo.

Para el estudio, el equipo de Joshu recolectó información sobre más de 1,300 hombres que tenían cáncer de próstata localizado que se sometieron a prostatectomía entre 1993 y 2006. Además, los hombres completaron una encuesta sobre la dieta, el estilo de vida y otros factores como el peso, la estatura y la actividad física cinco años antes de la cirugía y de nuevo un año después del procedimiento.

Para el final del estudio en 2008, 102 hombres vieron el retorno de su cáncer de próstata. Los investigadores hallaron que estos hombres eran de mayor edad, eran más propensos a tener tumores más agresivos y menos propensos a tener antecedentes familiares de cáncer de próstata, en comparación con los hombres cuyo cáncer no reincidió.

Además, los hombres que aumentaron al menos 2.3 kg (5 lb) antes de la cirugía o hasta un año luego de la cirugía tenían una probabilidad de casi el doble de experimentar el retorno del cáncer que los hombres que no aumentaron de peso, aseguró Joshu.

Cinco años antes de someterse a la prostatectomía, el 54 por ciento de los hombres tenían exceso de peso y el nueve por ciento eran obesos. Entre los hombres que aumentaron de peso en el año siguiente a la cirugía, el aumento promedio de peso estuvo cercano a los 4.5 kg (10 lb). Según los investigadores, convertirse en obeso luego de la cirugía aumentó el riesgo de recurrencia de cáncer de próstata 1.7 veces.

“Evitando la obesidad y el aumento de peso”, según Joshu, “los pacientes de cáncer de próstata podrían tanto prevenir la incidencia como mejorar su bienestar general”.

En otro informe presentado el lunes en la reunión, Katherine A. McGlynn, investigador principal del Instituto Nacional del Cáncer, señaló que el control adecuado de la diabetes podría reducir las probabilidades de desarrollar cáncer de hígado.

Los investigadores utilizaron la base de datos enlazada SEET-Medicare para recolectar información sobre más de 5,600 personas a las que se diagnosticó cáncer de hígado. Entre ellos, el 63 por ciento de los cánceres se relacionaron con afecciones como diabetes, trastornos relacionados con el alcohol y hepatitis C, hepatitis B crónica, obesidad y varios trastornos metabólicos poco comunes. Los investigadores anotaron que la relación fue más alta para los asiáticos con 67.9 por ciento y más baja para los negros, con 53,5 por ciento.

Entre los factores de riesgo, la causa principal del cáncer de hígado fue la diabetes (33.5 por ciento). Otros factores determinados como contribuyentes de la malignidad hepática fueron los trastornos relacionados con el alcohol (23.9 por ciento), la hepatitis C (20.7 por ciento), la hepatitis B (5.7 por ciento), los trastornos metabólicos poco comunes (3.1 por ciento) y la obesidad (2.7 por ciento).

Por lo que el 37 por ciento de los cánceres hepáticos fueron de origen indeterminado, anotó McGlynn. “Nos queda mucho camino por recorrer porque la tercera parte de los tumores no se explican con estos factores de riesgo”, señaló durante una conferencia de prensa el martes.

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Los pacientes obesos de disfunción eréctil también están en mayor riesgo de eventos cardiacos, según muestra una investigación

MIÉRCOLES 29 de junio (HealthDay News) — Un reciente estudio halla que entre los hombres que tienen disfunción eréctil, los que tienen también niveles bajos de testosterona se enfrentan a un riesgo superior al normal de morir por enfermedad cardiovascular.

En otro estudio, el mismo equipo de investigadores también halló una relación entre la obesidad y la reducción del flujo sanguíneo al pene, que a su vez se relacionó con enfermedad cardiovascular en los pacientes de disfunción eréctil.

En el primer estudio, investigadores dirigidos por Giovanni Corona, de la Universidad de Florencia, examinaron los niveles de testosterona de 1,687 hombres que buscaron tratamiento para la disfunción eréctil. Luego de un período de seguimiento promedio de 4.3 años, 137 de los hombres habían sufrido un ataque cardiaco u otro problema cardiaco mayor y quince habían muerto.

Los que tuvieron niveles más bajos de testosterona tuvieron más probabilidades de morir de problemas cardiacos, hallaron los autores del estudio.

“Nuestro trabajo muestra que explorar la deficiencia de testosterona en los hombres que tienen disfunción eréctil podría ayudar a los médicos a identificar a los que están en mayor riesgo de eventos cardiovasculares”, aseguró Corona en un comunicado de prensa de la Sociedad Europea de Endocrinología. “Sin embargo, por el momento no podemos decir si los niveles reducidos de testosterona son causa o consecuencia de este riesgo elevado”.

Otro estudio examinó el mismo grupo de hombres y halló una relación entre la obesidad clínica, es decir, un índice de masa corporal superior a 30, y un flujo de sangre reducido al pene. Este flujo de sangre reducido se relacionó de manera significativa con más evidencia de eventos cardiacos de consideración, como ataques cardiacos, en hombres obesos, pero no en hombres delgados.

Los hallazgos tenían previsto presentarse en el Congreso Europeo de Endocrinología, realizado entre el 24 y el 28 de abril en Praga (República Checa).

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Los estudios hallan que este enfoque innovador prolonga la supervivencia a diversos grados para los hombres que están en una etapa avanzada de la enfermedad

Por Steven Reinberg
Reportero de Healthday

JUEVES, 29 de abril (HealthDay News/DrTango) — La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. aprobó el jueves a Provenge, una vacuna terapéutica que impide la propagación del cáncer de próstata en hombres que están en una etapa avanzada de la enfermedad.

El nuevo enfoque se limita al “tratamiento del cáncer de próstata asintomático o con pocos síntomas que se ha propagado a otras partes del cuerpo y que es resistente al tratamiento hormonal estándar”, dijo la FDA.

“La disponibilidad de Provenge ofrece una nueva opción de tratamiento para los hombres que tienen cáncer de próstata avanzado, que cuentan ahora mismo con pocas opciones terapéuticas disponibles”, dijo la Dra. Karen Midthun, directora en funciones del Centro de Investigación y Evaluación Biológica de la FDA, en un comunicado de prensa de la agencia.

Los expertos opinan que la aprobación del medicamento podría ser un hecho memorable contra esta enfermedad y el cáncer en general.

Provenge parece prolongar la supervivencia en hombres de cáncer de próstata avanzado, y lo hace sin los efectos secundarios graves asociados a la quimioterapia, la radioterapia y la terapia hormonal.

“Es muy emocionante ver cómo un medicamento ha llegado tan lejos”, dijo el Dr. J. Leonard Lichtenfeld, subdirector médico de la American Cancer Society, a principios de esta semana.

El objetivo de la vacuna no es prevenir el cáncer de próstata en hombres que no han desarrollado esta enfermedad, además está lejos de ser una cura para los que ya lo tienen, recalcó Lichtenfeld. “Provenge representa un avance modesto en la supervivencia de los pacientes que tienen cáncer de próstata avanzado, pero el medicamento no detiene la progresión de esta enfermedad”, aclaró.

Aún así, quizá sea posible usar Provenge en las primeras etapas del cáncer de próstata, cuando incluso podría ser más efectivo, señaló Lichtenfeld. “La esperanza es que si una vacuna es efectiva en la etapa tardía de la enfermedad, lo será incluso mucho más en el tratamiento inicial de la misma”, dijo.

Pero ese beneficio tendrá que demostrarse en ensayos clínicos, aseguró Lichtenfeld. “Representará una nueva opción de tratamiento. Tendrá un impacto modesto en la supervivencia del cáncer de próstata, pero estos pequeños cambios en los tratamientos conducirán con el tiempo a mayores mejoras. Así que no me desanimaría por un pequeño aumento en la supervivencia”.

Provenge es una vacuna terapéutica (no preventiva) hecha a partir de los propios glóbulos blancos del paciente. Estas células, tan pronto se extraen del paciente, son tratadas con el medicamento y se vuelven a inyectar al paciente. Luego estas células tratadas provocan una respuesta inmunitaria que a su vez acaba con las células cancerosas sin dañar las células normales.

De acuerdo con la FDA, Provenge se administra por vía intravenosa según un programa de tres dosis en intervalos de dos semanas.

Provenge fue desarrollada por Dendreon Corp., con sede en Seattle, que realizó estudios iniciales entre los hombres que tenían cáncer de próstata avanzado y que no habían respondido al tratamiento hormonal estándar. Entre estos hombres, Provenge prolongó la vida una media de 4.5 meses, aunque algunos pacientes llegaron a vivir entre dos y tres años más. Los únicos efectos secundarios fueron síntomas leves como los de la gripe, de acuerdo con los resultados del estudio.

La FDA apuntó que en un estudio, los hombres que tomaban Provenge tenían un riesgo ligeramente más alto de eventos cerebrovasculares, como accidente cerebrovascular, ya que el 3.5 por ciento de los que tomaron Provenge sufrieron tales eventos en comparación con 2.6 por ciento de los que no lo hicieron.

En 2007, un panel asesor de la FDA recomendó a la agencia aprobar Provenge, pero en ese momento, la FDA señaló que necesitaba más datos antes de aprobar el medicamento.

El Dr. Mark Soloway, profesor y director de urología de la Facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami, dijo que “sin lugar a dudas necesitamos que nuestros pacientes tengan alternativas”.

La gran pregunta, de acuerdo con Soloway, es en qué momento se debe usar Provenge. No está claro si antes de la quimioterapia o de la terapia hormonal, apuntó.

“Existen problemas con Provenge”, señaló Soloway. “Primero, es muy engorroso, ya que los pacientes necesitan aportar sus glóbulos blancos, y me parece que de forma regular. Y segundo, esto posiblemente sea muy caro”. Se espera que los costos asciendan a un total de $75,000 para el régimen completo, apuntan los expertos.

Soloway estuvo de acuerdo en que Provenge podría ser útil en la primera etapa del cáncer de próstata, pero se necesitan más estudios para demostrarlo.

Sin embargo, “tan pronto se apruebe y esté en el mercado, con el consentimiento informado adecuado se podrá usar para tratar cánceres de próstata localizados [en sus primeras etapas]. Tampoco se sabe si las compañías de seguro pagarán por este tratamiento”, señaló Soloway.

Otros medicamentos nuevos para tratar el cáncer de próstata, como Abiraterone, que evita la producción de la hormona masculina testosterona, están en el horizonte y competirán con Provenge como nuevo régimen de tratamiento, agregó.

La American Cancer Society calcula calcula que se diagnosticarán más de 192,000 nuevos casos de cáncer de próstata en Estados Unidos cada año y que 27,360 hombres morirán a causa de esta enfermedad.

El cáncer de próstata es el tipo de cáncer más común entre los hombres estadounidenses, después del cáncer de piel. Más de los dos millones de hombres estadounidenses que han tenido cáncer de próstata en algún momento continúan con vida hoy día. Por lo que la tasa de mortalidad sigue decreciendo y la enfermedad se detecta cada vez más en una etapa más temprana, de acuerdo con la sociedad del cáncer.

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