Salud Masculina *

viernes, abril 16, 2010

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jueves, marzo 04, 2010

Asocian un nivel alto de una hormona con muerte por cáncer en hombres mayores

Se necesitan más estudios para ver si las lecturas de IGF-1 pueden predecir el riesgo

MIÉRCOLES, 3 de marzo (HealthDay News/DrTango) -- Un estudio reciente encuentra que los niveles altos de una hormona llamada factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1, por su sigla en inglés) se asocian a un mayor riesgo de muerte por cáncer en hombres mayores.

Los hallazgos, que aparecen en la edición de marzo de Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, sugieren que la IGF-1 podría ser un biomarcador útil para predecir el riesgo de cáncer.

La IGF-1, que es similar en estructura a la insulina, está regulada por la hormona de crecimiento. Los niveles de hormona de crecimiento y de IGF-1 se reducen a medida que envejecen los hombres y las mujeres, y se cree que esta reducción se relaciona con problemas de salud asociados con la vejez. En un intento por contrarrestar esto, algunas personas toman complementos de hormona de crecimiento para subir los niveles de IGF-1, de acuerdo con la información de fondo en un comunicado de la Sociedad de Endocrinología sobre el estudio.

"Éste es el primer estudio basado en población que demuestra una relación entre un mayor nivel de IGF-1 y un riesgo elevado de muerte por cáncer en hombres mayores", señaló en un comunicado de prensa el autor para correspondencia Gail Laughlin, de la Universidad de California en San Diego. "Aunque el diseño de este estudio no demuestra de forma explícita que los mayores niveles de IGF-1 causaron la muerte por cáncer, sí fomenta la realización de más estudios, así como una reevaluación del uso de terapias que aumenten los niveles de IGF-1 como terapia contra el envejecimiento".

En el estudio participaron 633 hombres a partir de los 50 años, cuyos niveles de IGF-1 se midieron entre 1988 y 1991. Durante los 18 años de seguimiento, los hombres que tenían niveles de IGF-1 por encima de los cien nanogramos por mililitro al comienzo del estudio eran casi dos veces más propensos a morir por cáncer que los que tenían niveles más bajos de la hormona.

"En este estudio, la diferencia en la edad, el tamaño corporal, el estilo de vida o historial de cáncer no explicaron el incremento en el riesgo de muerte por cáncer en hombres mayores con altos niveles de IGF-1", apuntó en el comunicado de prensa la autora principal Jacqueline Major. "Si estos resultados se confirman en otras poblaciones, estos hallazgos sugieren que los niveles séricos de IGF-1 podrían tener una importancia potencial como biomarcador para la evaluación pronóstica".

http://healthfinder.gov/

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martes, enero 05, 2010

Hipertensión arterial y disfunción eréctil

Entre el 20% y el 30% de los varones hipertensos sufren este trastorno sexual

Hablar de la salud sexual en la consulta médica es, todavía, un tema tabú, aunque ésta sea una importante fuente de malestar y preocupación. La hipertensión arterial es una de las causas que están detrás de la disfunción sexual de los varones hipertensos, que tienden a vivirla en silencio y a no comentarla con su médico, cuando ya hay remedios farmacológicos para tratarla. Sólo hace falta que los profesionales de la medicina pregunten por este problema a sus pacientes y que estos pierdan la vergüenza y el miedo a hablar de ello.

* Autor: Por CLARA BASSI
* Fecha de publicación: 4 de enero de 2010

¿Por qué se origina la disfunción?

La hipertensión arterial no sólo tiene consecuencias para la salud cardiovascular de los afectados, sino también para una importante parte de la vida sobre la que, a veces, cuesta hablar: la salud sexual. Se estima que entre el 20 y el 30% de los varones hipertensos sufren disfunción eréctil en algún momento del diagnóstico. Este problema puede estar causado por la propia enfermedad en sí -la hipertensión- o, con más frecuencia, por los fármacos que estos pacientes deben tomar para controlar la presión arterial, tal y como expone Josep Maria Pomerol, director del Instituto Andrología y Medicina Sexual, de Barcelona, que ha participado en las 22 Jornadas Catalanas de Hipertensión Arterial, celebradas recientemente en Barcelona.

Esta enfermedad se caracteriza por una disfunción en la capa que recubre el interior de todos los vasos sanguíneos, también los del pene, donde los vasos son más pequeños y es más fácil que afecte a la llegada de la sangre. Incluso antes que al corazón y las arterias coronarias. Es más, "hoy se sabe que la disfunción eréctil es un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares de igual importancia que la diabetes, la hipercolesterolemia o el hábito tabáquico. De hecho, está reconocido como el primer síntoma de la existencia de problemas cardiovasculares. Puede ser un síntoma importante y un aviso en términos de la salud general.

Los fármacos antihipertensivos también pueden originar la disfunción: bajan la presión arterial y, a su vez, provoca que el pene no se llene de sangre y que no se produzca la erección. Además, estos medicamentos también pueden provocar alteraciones de las hormonas como la testosterona y la prolactina, que se relacionan con la falta de deseo sexual y la disfunción sexual.

Los medicamentos que con más frecuencia están detrás de este trastorno en el hombre son los diuréticos y, dentro de estos, los tiazídicos o la espironolactona. Son vasodilatadores adrenérgicos con una acción central que pueden afectar a la erección, al deseo sexual, a la eyaculación y provocar impotencia. En cambio, otras familias de fármacos, como los inhibidores convertidores de la angiotensina (IECAs) y los antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA II), tienen menos efectos secundarios de este tipo e, incluso, en ciertas ocasiones, pueden mejorar la función sexual. Es lo que sucede, sobre todo, con los ARA II.

SOLUCIONES FARMACOLÓGICAS

La aparición de los inhibidores de una enzima específica del pene, la fosfodiesterasa 5 (como sildenafilo, tadalafilo y vardenafilo), han incrementado de forma notable las perspectivas de tratar de manera satisfactoria la disfunción eréctil. Ya han transcurrido diez años desde la introducción del primero de estos fármacos, sildenafilo, y, desde entonces, se ha observado que todos ellos son efectivos y seguros. La experiencia a lo largo de esta década ha permitido comprobar que, en conjunto, son eficaces en el 70% de los pacientes y que, incluso, algunos contrarrestan el efecto de los hipotensores. Asimismo, se pueden tomar siempre que no esté contraindicada la actividad sexual o que los pacientes sufran algún problema cardiaco importante que les obligue a seguir un tratamiento con nitratos.

Actitud de médicos y enfermeras

Cada vez que aparece un hombre mayor en la consulta del urólogo, habría que interrogarle sobre su vida sexual igual que se le toma la presión arterial. Pero la realidad es que no todos los médicos lo preguntan y que muchos pacientes no lo comentan por vergüenza. "A pesar de que en los últimos años ha habido un 'boom' de los fármacos para tratar problemas de erección y con ello ha mejorado la comunicación entre médico y paciente, todavía falta formación en el ámbito sanitario", apunta.

Estas impresiones del especialista se corroboran en un estudio llevado a cabo por Tai-Mooi Ho Wong, enfermera del Servicio de Nefrología del Hospital del Mar (Barcelona). En él se analiza la opinión y actitud de 50 profesionales -de los servicios de Nefrología y Cardiología- respecto al abordaje de la salud sexual en los pacientes.

El estudio analiza la relación entre ciertas variables (edad, sexo, categoría profesional, experiencia profesional y religión) y la opinión y actitud de dichos profesionales a la hora de hablar de salud sexual en la consulta. Según informa Tai-Mooi, aunque la mayoría reconocieron que la salud sexual de los pacientes crónicos e hipertensos es un aspecto muy importante, cerca del 100% de los participantes admitieron que nunca hablaban sobre este tema con sus pacientes.

Por la categoría profesional, se observó que las enfermeras tenían una mayor dificultad que los médicos para exponer el tema y la mayor parte de ellas esgrimieron como principales motivos para no abordarlo la falta de educación en sexualidad y vergüenza. Además, hay quien considera que la salud sexual es un tema personal y privado y que no se debe preguntar por él, a menos que el paciente inicie la conversación.

Otras variables estudiadas (edad, sexo, experiencia profesional y la religión) no influyen, según los resultados, en la decisión de indagar sobre la salud sexual del paciente. Destaca que el 98% de los profesionales respondió que cambiarían de actitud si recibieran formación adecuada sobre este tema.

HABLAR EN LA CONSULTA

Los pacientes con hipertensión que tengan problemas de salud sexual deberían consultar al médico o al especialista porque se dispone de buenas soluciones y no tienen por qué conformarse o renunciar a su vida sexual, que aporta una gran cantidad de aspectos beneficiosos. Hay muchas posibilidades de resolver el problema que tienen y que recuperen una vida sexual normal.

Para animar al paciente a hablar de un asunto tan íntimo, Ho Wong afirma que es básico crear un clima propicio para el diálogo. Hay que tener una actitud empática, sin avasallarlo. Una forma de hacerlo es que, en la primera visita, mientras se repasan los medicamentos que deberá tomar, se explique que uno de los efectos secundarios de estos medicamentos son los problemas sexuales y preguntar si tiene alguna preocupación al respecto. A veces, este tema no se aborda en la primera visita, sino en la segunda.

En cualquiera de las situaciones, es fundamental tener empatía con el afectado, crear una buena relación, de confianza, entre la enfermera o el médico y el enfermo, y tratar de un tema tan íntimo como éste con suma discreción y confidencialidad, sin olvidar remarcarle que tiene solución. El paciente debe saber que, si este es un tema que le preocupa y le afecta, los profesionales pueden tratarlo, que se le puede derivar a un especialista o un servicio de expertos y que hay medicación para tratarlo.

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domingo, enero 03, 2010

Aconsejan a los hombres tomar ácido fólico tres meses antes de la gestación para evitar defectos congénitos

La probabilidad de tener un hijo con defectos congénitos, sean hereditarios o esporádicos, oscila entre un 3% y un 6% en cada embarazo

Un trabajo publicado por el Centro de Investigación Sobre Anomalías Congénitas (CIAC) del Instituto de Salud Carlos III -organismo público de investigación adscrito al Ministerio de Ciencia e Innovación- en la edición Online First de Journal of Medical Genetics, recomienda que los varones tomen pequeñas cantidades de ácido fólico y abandonen el consumo del tabaco y el alcohol al menos tres meses antes de buscar el embarazo de su pareja.

Este estudio defiende que la prevención para tener un hijo sano "no sólo es responsabilidad de las mujeres, sino también de los hombres", señala el Ministerio de Sanidad. Si ambos progenitores siguen las recomendaciones antes citadas "la probabilidad de que disminuya el riesgo que tienen todas las parejas de tener un hijo con defectos congénitos sean hereditarios o esporádicos, cifrado entre un 3% y un 6% en cada embarazo, disminuye considerablemente".

La investigación, firmada por María Luisa Martínez Frías, directora del CIACISCIII, revisa los actuales conocimientos sobre los mecanismos epigenéticos que se producen desde el momento de la fecundación y durante todo el desarrollo embrionario y fetal, así como durante la formación y maduración de los gametos y comenta varios ejemplos de los que ya se conocen que alteran estos procesos, como ciertas sustancias químicas que han demostrado su efectos al causar defectos congénitos y riesgos para padecer ciertas enfermedades durante la vida de adultos. Al igual que ocurre con el alcohol, tabaco, deficiencias nutricionales y ciertos medicamentos, explica Sanidad.

Tras observar los resultados del estudio, se concluyó que estos conocimientos tienen importantes implicaciones para prevenir defectos congénitos hereditarios y ambientales, así como enfermedades de aparición durante la vida de adultos e insiste en la intervención preventiva por su eficiencia, porque no tiene riesgos, es fácil y resulta muy barata.

Martínez Frías aconseja que tanto el hombre como la mujer deben tomar 0,4 mg de ácido fólico diarios, seguir una alimentación sana y equilibrada, no fumar, no ingerir bebidas alcohólicas, no tomar medicamentos sin consultar con el médico, seguir rigurosamente las normas para prevenir riesgos laborales, sobre todo con los productos químicos, desde tres meses antes de abandonar el método anticonceptivo y mantenerlas durante todo el embarazo la madre.

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martes, diciembre 29, 2009

La mitad de los hombres no verifica si la vasectomía funciona

Un estudio encuentra que los médicos piden a los hombres rutinariamente que vuelvan para asegurar la eficacia, pero muchos no lo hacen

Por Randy Dotinga
Reportero de Healthday

LUNES, 28 de diciembre (HealthDay News/DrTango) -- Casi la mitad de los hombres que se hacen vasectomías no regresan a hacerse las pruebas de seguimiento para asegurar que el procedimiento funciona, sugiere una investigación reciente.

Es más probable que los que no vuelven, y por lo tanto corren el riesgo de un embarazo no deseado, sean fumadores, no muy educados y padres de cuatro o más niños, encontró el estudio.

Los hallazgos muestran la necesidad de una mejor comunicación entre médicos y pacientes de vasectomía, sobre todo los que están en mayor riesgo de no dar seguimiento, afirmó el coautor del estudio Yefim Sheynkin, profesor asociado de urología en la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook.

En general, la vasectomía es una forma de anticoncepción "bastante eficaz", señaló el Dr. John K. Amory, profesor asociado de medicina de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington. "Su eficacia es de alrededor de 99 por ciento".

La vasectomía fracasa en casos poco comunes. En esos casos, los espermatozoides pueden llegar al semen y embarazar a una mujer.

Para asegurar que cualquier espermatozoide restante se haya eliminado de los conductos deferentes, los médicos rutinariamente piden a los pacientes que provean una muestra de semen unos tres meses tras la vasectomía, explicó Amory.

Por lo general, la eliminación completa conlleva unas veinte a treinta eyaculaciones, señaló, y anotó que los espermatozoides pueden vivir semanas.

"Tras tres meses, se tiene que ver un conteo espermático de cero", apuntó. "Hay millones y millones de espermatozoides. Si apenas uno por ciento de ellos queda con vida, sigue siendo mucho".

Amory dijo que alrededor de la mitad de los hombres no vuelve para la prueba de seguimiento, y el estudio reciente confirma esa cifra.

Los investigadores, que informan sus hallazgos en la edición de diciembre de Contraception, examinaron los expedientes médicos de 214 pacientes de vasectomía para ver qué podrían tener los factores sociodemográficos que ver con el seguimiento.

El 46 por ciento no se hizo el análisis de semen posterior a la vasectomía. La edad ni el estado civil hicieron diferencia alguna, pero era más probable que los hombres que no regresaban no tuvieran educación universitaria, encontraron los investigadores.

Los médicos piden de manera explícita a sus pacientes que vuelvan para la revisión de espermatozoides, pero dado que el mensaje no está llegando, se habla sobre otras estrategias, apuntó Sheynkin. Esto podría incluir hacer citas de seguimiento en el momento de la vasectomía y usar pruebas de análisis de semen en casa.

Amory afirmó que esta última estrategia es promisoria. Se imagina a los hombres comprando las pruebas en la tienda o en línea, como las mujeres con las de embarazo.

"El hombre podría masturbarse en una taza en casa, tomar una muestra de semen, colocarla en la prueba, y le dirá su conteo espermático", comentó. Eventualmente, dijo, "creo que las clínicas de vasectomía las entregarán a la gente para usarla en tres meses".

Existen pruebas para que los hombres determinen si son estériles, pero están diseñadas para detectar muchos espermatozoides, no pocos, apuntó Amory.

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sábado, noviembre 28, 2009

El déficit en vitamina D y los bajos niveles de estrógeno aumentan el riesgo cardiovascular y el debilitamiento de los huesos en los hombres

Se evidencia que los efectos perjudiciales a largo plazo de la falta de vitamina D están amplificados por los niveles más bajos de estrógeno

Un estudio de las Instituciones Médicas Johns Hopkins que se ha hecho público durante la reunión anual de la Asociación Cardiaca Americana, celebrada estos días en Orlando, (Estados Unidos) señala que las carencias en vitamina D y los bajos niveles de estrógeno son factores de riesgo independientes del endurecimiento y estrechamiento de las arterias y el debilitamiento de los huesos. Este trabajo supone la primera evidencia en hombres de que los efectos perjudiciales a largo plazo de la carencia de vitamina D están amplificados por los niveles más bajos de estrógeno.

La vitamina D es un elemento esencial para mantener sano el organismo y puede obtenerse a través de alimentos fortificados como la leche y los cereales y mediante la exposición a la luz solar. Los niveles en sangre de menos de 20 nanogramos por mililitro o menos de vitamina D se consideran perjudiciales para la salud. "Nuestros resultados confirman un vínculo largamente sospechado y sugiere que los suplementos de vitamina D, que ya son prescritos para tratar la osteoporosis, podrían también ser útiles para prevenir la enfermedad cardiaca", explica Erin Michos, responsable del estudio.

En los hombres del estudio se midieron los niveles hormonales en las dos formas en que la testosterona y los estrógenos se encuentran en la sangre, cuando circulan libres o cuando se unen a una proteína conocida como globulina de unión a las hormonas sexuales o SHBG, según sus siglas en inglés. Los resultados iniciales no mostraron vinculación entre la carencia de vitamina D y los menores niveles de estas hormonas en sangre. Además, a pesar de descubrir una relación perjudicial entre los niveles bajos de testosterona y las tasas de enfermedad cardiaca, ictus, hipertensión y osteopenia en hombres, los investigadores descubrieron que esto era independiente de las carencias en vitamina D.

Sin embargo, cuando los investigadores compararon las tasas de estrógenos con los niveles de SHBG descubrieron que las tasas de estas enfermedades, sobre todo la osteopenia, la fase inicial de la osteoporosis, era superior cuando tanto los niveles de estrógenos como de vitamina D eran bajos. Por cada unidad menos en las tasas de estrógeno y SHBG, los hombres con bajo nivel de vitamina D mostraban un 89% más de osteopenia, pero aquellos con niveles suficientes de vitamina D tenían un 64%. Los hombres con poca vitamina D tenían también un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, un 12%, en comparación con aquellos con niveles adecuados de la vitamina, un 1%.

Estos resultados refuerzan el mensaje de lo importante que son las cantidades adecuadas de vitamina D para la salud ósea y que el riesgo de un hombre de desarrollar osteoporosis y enfermedad cardiaca depende de una compleja interacción entre las posibles carencias de vitaminas y las hormonas sexuales, en particular el estrógeno, detalla Michos.

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sábado, septiembre 19, 2009

Los factores de riesgo cardiaco de la mediana edad reducen las vidas de los hombres

Un estudio encuentra que el tabaquismo, la hipertensión y el colesterol reducen diez años de vida

Por Steven Reinberg
Reportera de Healthday

JUEVES, 17 de septiembre (HealthDay News/DrTango) -- Los hombres de mediana edad que presentan factores de riesgo para la enfermedad cardiaca como tabaquismo, presión arterial alta y colesterol alto se roban de diez a quince años de la vida frente a hombres que no presentan esos problemas, señalan investigadores británicos.

Aunque la muerte por enfermedad cardiaca ha estado en declive, en parte gracias a un mejor control de los factores cardiovasculares de riesgo y una mejor atención, este es el primer estudio que evalúa la muerte por enfermedad cardiaca en términos de esperanza de vida, informaron los investigadores.

"La buena noticia es que todos podemos realizar cambios para vivir de manera sana", dijo el investigador principal, el Dr. Robert Clarke, profesor de epidemiología de la Universidad de Oxford. "Ahora sabemos que esos cambios pueden traducirse a una diferencia de diez a quince años en la esperanza de vida".

Aunque no son el tema de este estudio, Clarke sospecha que las mismas lecciones aplicarían a las mujeres.

El informe aparece en la edición en línea del 18 de septiembre de la revista British Medical Journal.

Para el estudio, el equipo dirigido por Clarke, catedrático en epidemiología de la Universidad de Oxford, recolectó datos sobre casi 19,000 hombres entre los 49 a 69 de edad. Todos los hombres participaron en lo que se conoce como el Estudio de Whitehall, y fueron evaluados por primera vez entre 1967 y 1970.

Al inicio del estudio, los hombres completaron un cuestionario que incluía preguntas sobre sus antecedentes médicos, tabaquismo, empleo y estado civil. Además, también se midieron la estatura, el peso, la presión arterial, la función pulmonar, el colesterol y los niveles de azúcar en sangre.

Tras 28 años de seguimiento, 7,044 hombres supervivientes fueron examinados de nuevo en 1997.

Cuando el estudio comenzó, el 42 por ciento de los hombres fumaban, el 39 por ciento tenía presión arterial alta, y 51 por ciento tenía colesterol alto. Para 1997, alrededor de dos tercios había dejado de fumar y sus niveles de presión arterial y colesterol también se habían reducido, señalaron los investigadores.

A pesar de estos cambios en los factores de riesgo de la enfermedad cardiaca, los hombres que habían tenido tres factores de riesgo en la mediana edad tenían el triple de riesgo de morir por enfermedad cardiaca y el doble de riesgo de morir por otras causas, frente a los hombres que no presentaban ninguno de estos factores de riesgo, encontró el equipo de Clarke.

De hecho, los hombres que tenían todos los tres factores de riesgo en el momento en que ingresaron en el estudio vivían diez años menos que los que no tenían ninguno de los factores. La esperanza de vida tras los 50 era de 23.7 años más de vida para los hombres con tres factores de riesgo, frente a 33.3 años para los hombres sin los factores de riesgo, halló el equipo.

El grupo de Clarke evaluó a los hombres mediante el uso de una escala de riesgo que tomaba en cuenta el tabaquismo, la diabetes, el estatus laboral, la presión arterial, el colesterol y el índice de masa corporal. Los hombres en el cinco por ciento superior (el peor) de esta escala de riesgo reducían su esperanza de vida en quince años a partir de los cincuenta, frente a los hombres que tenían la puntuación más baja (20.2 frente a 35.4 años).

"Está bien documentado que los factores de riesgo cardiovascular resultan en eventos y muertes cardiovasculares prematuras", advirtió el Dr. Gregg C. Fonarow, profesor de cardiología en la Universidad de California, en Los Ángeles. "Este estudio cuantifica cómo la presencia o ausencia de ciertos factores de riesgo cardiovasculares en la mediana edad influencia la longevidad".

Tres factores de riesgo modificables, el tabaquismo, la presión arterial alta y el colesterol alto, parecieron ser los más peligrosos, señaló Fonarow.

"Los individuos que eligen no tratar ni controlar estos importantes factores de riesgo cardiovasculares deben reconocer que al vez estén renunciando, en promedio, a hasta diez a quince años de vida al hacerlo", señaló. "Hay que hacer más por identificar, tratar y controlar a los factores de riesgo cardiovascular importantes para reducir la carga global de eventos cardiovasculares y muertes cardiovasculares prematuras".

Aunque este estudio se llevó a cabo en Inglaterra, el problema tiene una igual prevalencia en EE. UU.

Por ejemplo, un estudio reciente que aparece en la edición en línea del 14 de septiembre de la revista Circulationencontró que tras décadas de avance constante contra la enfermedad cardiaca, la afección parece lista para resurgir. El estudio encontró que apenas 7.5 por ciento de los estadounidenses están ahora en zona segura cuando se trata de los factores de riesgo de la enfermedad cardiaca.

Le epidemia actual de obesidad en EE. UU. podría tener gran parte de la culpa de este empeoramiento, añadieron los investigadores.

"Nuestros resultados plantean la inquietud de que un perfil de riesgo cardiovascular que empeora en la población podría potencialmente llevar a aumentos en la incidencia y prevalencia de la enfermedad cardiovascular", advirtió el investigador principal, el Dr. Earl S. Ford, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. "Los aumentos potenciales en la enfermedad cardiovascular y la diabetes podrían afectar a los costos médicos del país".

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